Una respuesta un tanto más siple podría ser que los niños crecen muy deprisa, y al
Pero hay algo de cierto en este dicho popular. Está comprobado que la fiebre estimula las hormonas del crecimiento, de ahí que muchos niños den un estirón luego de una enfermedad prolongada en la que hayan padecido fiebre. También el sueño profundo y el estrés suele ser un estimulante de la secreción de hormonas del crecimiento.
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