Si bebiésemos sólo agua del mar moriríamos, porque nuestro cuerpo, al intentar deshacerse de toda la sal, acabaría secándose.
Han intentado en varias ocasiones desalinizar el agua del mar.
Las grandes desalinizadoras producen agua potable cogiendo agua del mar, pero resulta muy caro ponerlas en marcha, por lo que reproducen pequeñas cantidades de agua potable.
La forma más sencilla de desalinizar el agua es, cociendo el agua del mar en un contenedor: el vapor de agua que se produce es conducido a una botella fría. El vapor deja la sal en el contenedor y el agua potable se condensa en la botella.
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